Dichas transacciones han dado origen a la problemática de determinar un precio de compraventa óptimo, fijado entre las empresas matrices y sus subsidiarias dadas las condiciones económicas en cada país.
De esta forma, el reto para las autoridades fiscales consiste en vigilar que los grupos empresariales tributen en su jurisdicción fiscal con una base gravable coherente y similar a la que obtendrían empresas comparables e independientes en el mercado.
Bajo este contexto, es de suma importancia llevar a cabo una correcta planificación de las estructuras corporativas y los precios intercompañía, de lo contrario, los beneficios económicos del grupo podrían verse afectados.